NUEVO PARADIGMA DEL SIGLO XXI: EL NEUROAPRENDIZAJE
Por Rosana Fernández Coto *
“Enseñar sin saber cómo funciona el cerebro es como querer diseñar un guante sin nunca haber visto una mano.” Leslie Hart
Las neurociencias son las ciencias que estudian al sistema nervioso, especialmente al cerebro, desde distintas perspectivas. El Neuroaprendizaje, en particular, estudia al cerebro “como órgano del aprendizaje”.
Si bien hasta hace dos décadas era muy poco lo que se conocía acerca de cómo funciona y cómo aprende el cerebro, a partir de los años 90 ha habido una explosión tecnológica que permitió empezar a conocer más sobre este órgano que, en definitiva es “la materia prima” de todos los capacitadores.
Un tiempo atrás, nos debíamos contentar con los resultados de la observación que, a través de ella, decidíamos si cierta técnica, estrategia, teoría o escuela de aprendizaje era favorable o no para nuestros alumnos/pacientes.
En la actualidad, contamos con elementos para saber cómo aprende el cerebro humano en general y tenemos herramientas para descubrir cómo aprende cada cerebro individual.
Estas herramientas nos posibilitan cubrir todos los estilos de aprendizaje, todas las inteligencias, los distintos canales de representación sensorial y formas de enfrentar desafíos.
Estamos convencidos de que “si alguien no aprende es porque no les estamos enseñando de la manera que él puede aprender.” R. Dunn (adapt.)
Liderazgo situacional
¿Consideramos que es fundamental capacitar a los docentes, coaches, profesionales de la salud y a todo aquél que lidere un grupo de personas con estos nuevos conocimientos que dan por tierra con ciertos modelos mentales limitantes como que el cociente intelectual está determinado al nacer, o que nivel de inteligencia es sólo medible a través de las evaluaciones tradicionales, y abre camino a un liderazgo situacional donde se tienen en cuenta no sólo al contexto y al estilo general de los individuos sino también a cada uno en particular en relación con su estilo de aprendizaje propio.
Ambiente resonante
Otro aspecto fundamental para que el Neuroaprendizaje en el aula/consultorio sea un hecho es la creación de un ambiente resonante, donde cada miembro se sienta motivado a dar lo mejor de sí, donde ningún cerebro se sienta amenazado porque el estilo de enseñanza no condice son su estilo de aprendizaje y donde pueda desarrollar sus habilidades (innatas) y adquirir nuevas capacidades.
El entorno resonante y seguro evita lo que en Neuroaprendizaje denominamos “downshifting”, que es el período durante el cual no llega suficiente sangre y oxígeno al cerebro racional como para que éste trabaje eficazmente, provocando las típicas reacciones emocionales de fuga (falta de concentración, retardo de acción,etc), lucha (agresividad, bullying), sumisión e inhibición de acción (bloqueo).
El “líder resonante” (D. Goleman) crea las condiciones para poder desarrollar los procesos cognitivos y funciones ejecutivas del cerebro de un modo convergente ( propio de la escolaridad formal) y divergente, propio de los cerebros que utilizan su creatividad e intuición para encontrar respuestas nuevas a los desafíos de siempre.
Alfabetización emocional
Finalmente, pero no menos importante, es el área del alfabetismo emocional. Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que si bien cada vez nacen chicos intelectualmente más inteligentes, el cociente emocional ha disminuido drásticamente, por eso me animaría a decir que el enseñar a monitorear y a manejar nuestras emociones se ha convertido en una necesidad de supervivencia.
Por todo lo mencionado, no nos cabe duda que el Neuroaprendizaje es una herramienta imprescindible para el capacitador de nuestros tiempos que sabe que el único camino seguro para lograr un futuro promisorio es contribuir a la formación de seres capaces de autogestionarse y superarse a sí mismos.
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